“La única prosperidad verdadera y sostenible es la prosperidad compartida”. (Joseph Stiglitz: Premio Nobel de Economía).
La fisonomía económica de nuestro tejido empresarial descansa no solamente en las MiPymes (Micro, Pequeña y Mediana empresa), sino también en organizaciones, mayoritariamente de servicios.
Comercios, sistema financiero, conforman un peso en las instituciones de negocios que dan pauta a la conformación del amplio espectro de empleadores. El tejido empresarial está configurado en una complejidad muy singular, dado la composición empleados formales e informales, en un mercado de trabajo muy heterogéneo.
Por primera vez en la historia económica dominicana tenemos alrededor de 5,149,829 personas laborando al trimestre septiembre de 2025 según estadísticas del Banco Central. Esto quiere decir, que actualmente el desempleo abierto ronda un 4.5% y el desempleo ampliado se encuentra en la órbita de menos de dos dígitos, para ser más específicos, 9.4%. De los 5,149,829 totales, 54.7% son informales, para una sumatoria de 2,780,907. En el campo formal solo tenemos 2,368,972 empleados. De esos 2,368,922 un 32% corresponde a empleados de la Administración Pública, que giran a septiembre de 2025 en 749,305. Si restamos los 2,368,922 empleos formales a los de la Administración Pública, apenas hay en las empresas y organizaciones solo 1,588,922. En diciembre de 2025 la empleomanía pública se situaba en 780,000.
De los empleos formales, las de la economía que más inciden en esta clasificación o categorías, son:
- Las zonas francas con el 100% de empleos formales.
- El sistema financiero.
- La minería.
El sistema financiero acusa dos importantes elementos o factores: conforma el mayor nivel educativo y el que mejor paga. Mientras solo el 26.2% de los empleados son universitarios, en cambio el área financiera ocupa entre un 67 a un 72% de universitarios De los empleos ocupados un 53.4% corresponde al plano académico de secundaria, esto es, 2,751,823. Universitarios representan 1,354,242 para un 26.2%. Primaria suman 883,269, que se sitúa en un 17%. Personas categorizadas “Sin ninguna preparación” son un 3.1%, para un total de 160,447.
¿Qué explica que más de un millón de empleados, para más de un 20%, solo haya cursado la primaria y ningún tipo de educación, al tiempo que en septiembre de 2014 teníamos 780,064 trabajadores no calificados y para septiembre de 2025 aumentó a 882,824?
Sociológicamente, estamos en presencia no solo de una alta precarización del empleo, de una ausencia ostensible de empleo de calidad (estabilidad laboral, niveles de salarios, protección social) y, por lo tanto, de mano de obra que no agrega valor. Estamos en presencia de un tejido organizacional, empresarial, de mano de obra intensiva. De ahí que el componente de productividad, para una loable competitividad haya disminuido en nuestra formación social.
Una sociedad no pensada estratégicamente, ni en el componente medular de la competitividad para generar una significativa empleabilidad, que dimensione realmente al capital humano. Es por ello que se está avizorando en los próximos años el aumento del PIB más allá del 5%, pues el modelo económico que data desde los años 80 del siglo pasado, solo se ha agigantado, no así, cuasi nuevas innovaciones, con empresas de mayor calado de valor.
12 son las ramas de actividad que componen, mayormente el eje de la economía dominicana, a saber:
| Actividad | Ocupados |
| Agricultura y Ganadería Ocupados | 331,600 |
| Industria | 489,849 |
| Electricidad y Agua | 30,749 |
| Construcción | 437,524 |
| Comercio | 995,695 |
| Hoteles y Restaurants | 411,778 |
| Transporte y Comunicaciones | 360,165 |
| Intermediación Financiera y Seguros | 128,972 |
| Administración pública y Defensa | 306,761 |
| Enseñanza | 335,189 |
| Salud y Asistencia Social | 228,130 |
| Otros servicios | 1,025,551 |
Esos sectores de la actividad económica, rama de actividad, ganan por hora de acuerdo al Banco Central de septiembre de 2025, lo siguiente:
| Actividad | RD$ |
| Agricultura y Ganadería Ocupados | 121.1 |
| Industria | 174.2 |
| Electricidad y Agua | 222.8 |
| Construcción | 207.9 |
| Comercio | 135.2 |
| Hoteles y Restaurants | 133.2 |
| Transporte y Comunicaciones | 162.7 |
| Intermediación Financiera y Seguros | 226.6 |
| Administración pública y Defensa | 196.0 |
| Enseñanza | 278.9 |
| Salud y Asistencia Social | 244.0 |
| Otros servicios | 130.3 |
Es bueno acotar, subrayar, que en las estadísticas del Banco Central esta parte del mercado de trabajo y las ramas de actividades se encuentran los datos desde el trimestre de julio de 2014 hasta septiembre de 2025, lo cual nos permite realizar un estudio longitudinal y de corte transversal.
Al realizar un estudio comparativo de la cantidad de empleados por niveles educativos y los ingresos por horas, podemos ver la importancia de la educación, no solo para la empleabilidad, sino por sueldos por horas. Veamos:
| Nivel | Cantidad empleado | RD$ |
| Primario | 873,478 | 127.5 |
| Secundario | 2,706,045 | 139.6 |
| Universitario | 1,343,349 | 248.4 |
| Ninguno | 159,117 | 104.5 |
De manera silenciosa, pero sistemática, el peso de la educación secundaria y universitaria, ha aumentado en los últimos años, disminuyendo, al mismo tiempo, la educación primaria y ninguno. Una clara obviedad de lo que viene significando la sociedad digital que trae consigo, el dominio de la tecnología. ¡El analfabeto tradicional no tiene espacio, pues para todo se requiere el uso de la tecnología!
Es pertinente valorar el desglose de la categoría ocupacional para comprender el rol de cada una, desde la dimensión de la socioeconomía o de la sociología económica y trascender el economicismo de una gran parte de los economistas dominicanos. Veamos:
- Patrón – socio activo: 245,828.
- Cuenta propia: 1,774,188.
- Empleados del Estado: 749,008.
- Empleados privados: 2,052,156.
- Servicio doméstico: 260,740.
El ingreso por hora de los empleados del Estado es de RD$247.6. En cambio, el promedio en la esfera privada es de RD$144.2, a “favor” del sector público una diferencia de RD$100. Desde la sociología económica se nos señala no solo como el salario se constituye en un vehículo de movilidad social ascendente. De ahí la exigua movilidad social en República Dominicana más allá que seamos la séptima economía de la región. Que el sector público, promedio, pague más que el sector privado es una pésima señal para un diagnóstico prospectivo.
Por último, con respecto al mercado de trabajo, es adecuado ver el componente tramo de edad y los ingresos por hora. A saber:
| Rango edad | Cantidad | RD$ |
| 15 – 24 años | 697,264 | 114.4 |
| 25 – 39 años | 1,894,429 | 160.5 |
| 40 -59 años | 1,838,252 | 186.1 |
| 60 y más años | 652,040 | 170.9 |
La Reforma Laboral está estancada, en gran medida, por la problemática de la cesantía. ¡Que la cesantía se postulara en el 1992 tuvo su razón de ser! 34 años después, a la luz de un ponderado pensamiento crítico, no tiene validez seguir manteniéndola con la característica actual. Para el 1992 no existía la Ley de Seguridad Social (87-01), que se promulgó ya hace 25 años y contempla el Seguro de Desempleo. Además, la Ley de Estrategia Nacional de Desarrollo, en su artículo 301 numeral 2, señala “Se decidirá sobre la conveniencia de modificar el sistema de cesantía, paralelamente a la creación de un seguro de desempleo mediante el diálogo de los sectores estatal, laboral y empresarial y respetando los derechos adquiridos de los trabajadores, en un plazo no mayor de dos años. En adición, se procederá a adecuar la legislación laboral, a fin de modificar las disposiciones que distorsionan los procedimientos judiciales y deterioran las buenas relaciones del sector laboral”. Nos habla del Seguro de Desempleo.
Los empresarios no están abogando por la anulación de la cesantía pura y simple. En su defensa abogan por el mantenimiento de los derechos adquiridos de los que ya están ocupados. Al tiempo que postulan a partir de ahora por un equivalente a 6 años de cesantía, más allá de los años en la empresa y de la propia Ley de Seguridad Social.
El tejido empresarial dominicano está conformado por un 90% de empresas Micro – Pequeña y Mediana. Actualmente, solo 1,555,922 de los empleos son formales. Con la cesantía como está, el Estado está “legislando” para una minoría dentro de la composición laboral que es de alrededor de 5,200,000 empleos, y además esa minoría no pierde el derecho adquirido. El empleo informal representa un 54.7%. Estos empleos no tienen protección social. No tienen seguridad social, no tienen pensiones/jubilaciones. No cotizan a la seguridad social. En definitiva, un verdadero drama social, una bomba social.
Se ha determinado que el empleo formal coadyuva con más y mejor cohesión social, con más capital social. En Panorama Social de América Latina y el Caribe 2025, esta importante organización social denominada CEPAL señaló “…que, si todas las personas trabajadoras informales accedieran a empleos formales, sus ingresos promedio aumentarían un 29% y sus niveles de pobreza se reducirían entre el 24.3% y el 12.1%, mientras que el coeficiente de Gini del conjunto de los ingresos laborales disminuiría en un 14%. Por tanto, avanzar en la formalización es una vía concreta para mejorar el bienestar económico y las condiciones de vida de las personas”. A partir del 2001 el sistema de las organizaciones formales ha tenido que erogar, como carga del pasivo laboral, alrededor de un 10% de la nómina total de la plantilla de empleados. La cesantía aumenta el pasivo laboral a un 16-18%.
Desde la perspectiva de la tendencia del mercado laboral, con la fuente de la empleabilidad y las nuevas generaciones, el resultado es que la gente a lo largo de su ciclo de vida laboral circulará, tendrá una rotación de por lo menos 8 empleos. La estabilidad laboral de por vida ya no existirá con respecto a 20, 30 y 40 en una misma organización. Además, la cesantía como está hoy, reduce la productividad, pues no podemos desvincular a una persona que tiene 20 años, pero que no se sigue capacitando, no innova y no representa el corpus de la empleabilidad, que significa capacidades, competencias permanentes y dinámicas, tanto con relación a la empresa (interna) como con relación al mercado laboral exógeno.
Lo que hay en la sociedad dominicana es una ausencia total del rol del Estado en la seguridad social y en la creación del seguro del desempleo. Todo el peso de la carga es del sector privado y una parte de los empleados y trabajadores. Todavía hoy, 25 años de la seguridad social, el Estado no ha dado un solo paso en la instalación del Régimen Contributivo Subsidiado.
34 años después lo que hay es un populismo nostálgico, una añoranza por lo creado que la realidad ha superado. Psicológicamente, generalmente, sus creadores y hacedores no quieren ver en vida algo que prohijaron hace mucho tiempo. Es normal individualmente, empero, socialmente no tiene sentido colectivo, mucho menos si es para mantener un privilegio a la minoría y que atrasa el tramo social de los reemplazos de la historia y su evolución. Como decía Joseph Stiglitz “Los hechos no deberían interferir con una fantasía placentera”.





