Guillermo Caram fue miembro fundador y alto dirigente del viejo Partido Revolucionario Social Cristiano (PRSC). Organización centrista con mucho arraigo en la clase media capitaliana, conocida por su capacidad tecnócrata. Ahí militaron figuras como Alfonso Moreno Martínez, Caonabo Javier Castillo, Guido D’Alessandro, Mario Read Vittini, Rogelio Delgado Bogaert, Alfonso Lockward, Josefina Padilla, Abigaíl Cruz Infante, Quico Tabar, José Rijo Presbot y Luis Henry Molina entre otros. Con menor visibilidad, el agrónomo Hipólito Mejía también fue miembro fundador.
Afiliados a la Organización Demócrata Cristiana de América (ODCA) y la Unión Mundial Demócrata Cristiana, tenían un importante alcance internacional con sus pares del centro político, destacándose el PDC chileno de Eduardo Frei Montalva, COPEI venezolano de Rafael Caldera con Luis Herrera Campins, así como la Democrazia Cristiana de Italia con Aldo Moro y Giului Andreotti, al igual que la Unión Demócrata Cristiana de la entonces Alemania Occidental.
Opositores desde el inicio al gobierno de 12 años del presidente Joaquín Balaguer, habían apoyado en alianza a Juan Bosch en 1966 "Vota verde por Juan Bosch". Por su perfil, basan el abordaje político más en críticas y planteamientos programáticos que movilización callejera, ganando prestigio en los círculos de análisis.
Desde la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) también tenían un importante activismo en contraposición a los grupos comunistas, presentando importantes candidaturas a la Federación de Estudiantes (FED). Algunos miembros se radicalizaron en el trayecto por el auge de la Teología de Liberación, migrando entonces a una izquierda revolucionaria inspirada en las doctrinas de Camilo Torres.
Aunque su inclinación centrista los tenía más cerca a una centroizquierda moderada, el gobierno balaguerista siempre los consideró fraternos y los prefería como oposición mientras el Partido Revolucionario Dominicano (PRD) debatía la participación o no en las elecciones subsiguientes. Al presentarse los social cristianos a los comicios municipales de 1968, últimos de este tipo hasta el año 2020, lograron considerable representación en los ayuntamientos, principalmente en la capital Santo Domingo.
Caram, quien tenía 26 años en 1967, hasta sus últimos días siempre compartía con asombro la anécdota de cuando en su primer discurso de rendición de cuentas ante la Asamblea Nacional, el Dr. Joaquín Balaguer dedicó la casi totalidad de esta comparecencia a responder punto por punto todas las observaciones que sobre la economía nacional habían hecho los social cristianos días antes, encabezados por él. Aquella alocución terminó con el líder del entonces solo Partido Reformista (PR) declarando que ójala ellos se sumaran al gobierno.
En efecto, el propio Guillermo entró en 1970 como Director de la Oficina Nacional de Planificación (ONAPLAN) aunque tomando licencia de su partido. Desde ahí le tocó trabajar con la Organización de Estados Americanos (OEA) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en muchos de los programas implementados para el país luego de la destructiva guerra civil de 1965.
Solo duró dos años en el cargo, volviendo a su actividad opositora en 1972 cuando los social cristianos iban rumbo a una coalición primero aglutinada en el Bloque de la Dignidad Nacional, pero luego formalizada como el Acuerdo de Santiago con el PRD, el Partido Quisqueyano Demócrata (PQD) en la derecha y el Movimiento Popular Dominicano (MPD) en la izquierda para las elecciones de 1974.
En más de una ocasión cuando yo enarbolaba discursos definiéndome en la derecha, Caram me escribía para recordarme que tras la formalización de aquella alianza, Balaguer lo convocó a una reunión para preguntarle que por qué se estaba acercando a "Esos partidos de derecha". Refiríendose más que todo al PQD, pero también el MIDA, MSN y otros, enfatizando que el caudillo no era muy amante de aquella definición para sí mismo.
Luego de los sucesos que resultaron en la abstención electoral del Acuerdo en 1974, el presidente Balaguer convocó a un gobierno de Unidad Nacional, invitando a que varios opositores asumieran responsabilidades en la administración. Así, entraron Moreno Martínez como embajador en la ONU, Cruz Infante como Administrador de Seguros San Rafael, D’Alessandro en la Comisión para Implementación de las Leyes Agrarias y el propio Guillermo Caram como Asesor Económico para Desarrollo Urbano del Poder Ejecutivo.
A partir de ahí, el vínculo del PR y el PRSC se fue estrechando de manera oficial, especialmente cuando luego de 1978 el Dr. Balaguer consideró necesarias las relaciones internacionales de los social cristianos, a la luz de la experiencia del PRD con los socialdemócratas en la Internacional Socialista.
Caram siempre contaba que para 1984, la democracia cristiana dominicana estaba dividida en varias parcelas con pugnas entre ellos, dígase PDC y MAS en adición a la vieja matriz del PRSC. Pero que fue Balaguer que los terminó unificando a prácticamente todos cuando se concreta la fusión que dio origen al que pasó a ser conocido como Partido Reformista Social Cristiano. Nueva casa política con la cual llegaron al poder en 1986 apoyando a Balaguer.
En este nuevo período balaguerista ahora social cristiano, cuarto constitucional no consecutivo, Guillermo Caram fue designado primero Secretario Técnico de la Presidencia, posición que dos décadas más tarde cambió de nombre para ser lo que hasta hace poco era MEPyD. En ese rol acompañó al presidente a la famosa reunión con el president estadounidense Ronald Reagan en 1988. Luego fue brevemente Ministro de Hacienda y luego Gobernador del Banco Central.
Años difíciles en los que al Jefe de Estado y Gobierno le costó adaptarse a los cambios de contexto en comparación con la vieja renta azucarera y el gasto sin endeudamiento significó también emisión inorgánica a la vez que inflación.
Aunque Caram salió del BC en 1990, siguió siendo un importante asesor, reconocido por todos los involucrados como actor de primer orden en el convencimiento sobre la necesidad de, luego la implementación de las reformas económicas que en 1991 transformaron al país para bien. La agenda más exitosa que hemos vivido hasta ahora como nación.
El resto de su vida la pasó como actor político de firmes principios, siempre diciendo lo que pensaba, aunque le cayera bien o mal a quien sea. Solía enviar fuego amigo con duras críticas a gobiernos que ayudó a elegir, pero siempre motivando a mejorar la administración.
Fue un querido amigo que siempre valoré, aprendí muchísimo con él, disfrutando cada intercambio a lo largo de estas casi dos décadas que nos unieron. Lamento sinceramente su partida y extrañaré sus escritos, sus tertulias, sus entrevistas, su ironía sarcástica y ante todo, al amigo.
Dios lo tenga ya en su gloria.