En 1980, Richard Williams, padre de Vanesa y Venus Williams, encendió el televisor y vio a una tenista rumana recibir un cheque de 40.000 dólares por un torneo de tenis.
El pago que recibió esa jugadora, sólo por jugar cuatro partidos de tenis, representaba más de lo que el Sr. Williams, 52,000.00 dólares, ganaba en un año de trabajo. Ese momento lo cambió todo.
La motivación fue tal que de inmediato apagó el televisor, tomó papel y lápiz… y escribió un plan de 78 páginas para la carrera de las que serían la pareja de hermanas más exitosas en el tenis profesional.
Objetivos
Que sus futuras hijas, que estaban por nacer, fueran las campeonas del tenis.
¿Qué sabia de tenis?
Richard no sabía nada de la disciplina, vivía en Compton, California, una de las zonas más peligrosas del país y en las que en las canchas, en las que practica con las futuras estrellas del tenis, era golpeado por pandilleros que iban a enamorar a las hermanas Williams, que para la época eran menores de edad.
En una ocasión, por no abandonar la cancha, le rompieron la nariz, la mandíbula, los dedos y le sacaron varios dientes.
¿Qué hizo para adquirir conocimientos?
El padre de las hermanas Williams, Richard Williams, durante cinco años, estudió revistas, videocasetes y aprendió a jugar tenis por cuenta propia.
Con el paso del tiempo luego de horas de aprendizaje, puso una raqueta en las manos de Venus y Serena y el plan comenzó a moverse.
Lo que escribió en su diario
“La historia recordará al hombre sin dientes como un monumento al coraje”.
¿Por qué fue tan difícil para las Williams ganarse un espacio en el tenis?
Por los prejuicios para ese entonces de que era un deporte para blancos, elitista y muy cerrado, lo cual hacia que los demás las miraran con desprecio y más por estas ser de piel oscura.
Sin embargo, luego de pasar los mayores procesos de sus vidas, en la infancia, las hermanas Williams (Vanesa y Serena) se han convertido en un referente de perseverancia para esas niñas.





