Talento humano, empleo, juventud y fuga de cerebros

“Los científicos se esfuerzan por hacer posible lo imposible. Los políticos, por hacer lo posible, imposible”. (Bertrand Russell).

En medio de un mundo trastocado, donde la mentira hace esfuerzo por volar por los cielos, sin alas, allí donde la falsía y el sofisma cobran cuerpo en un salón angosto, no cabe entonces esperar que las mutaciones y confusiones categoriales y conceptuales sean simplificadas, mediadas, momificadas y a menudo yuxtapuestas. En nuestra sociedad la curiosidad, el pensamiento crítico, la creatividad, brillan por su ausencia. Peor aún, no hacemos esfuerzo por hacer las tareas en búsqueda de la verdad.

En nuestra formación social se confunden conceptos como: conocimiento, talento y competencias. El talento es la persona que está dotada de cuatro cualidades:
1) Conocimiento (saber).
2) Habilidad o competencia (saber hacer).
3) Buen juicio.
4) Actitud positiva (propositivo y creativo).

El talento es el conjunto de conocimientos, de habilidades, destrezas y sobre todo, comportamiento. Hay personas que tienen conocimientos, empero, no tienen competencias, que es el conocimiento en acción, es decir, el grado de aplicación de ese conocimiento tomando en cuenta el contexto, generando la creatividad suficiente, la flexibilidad necesaria, para propiciar y transformar lo que hay que mutar.

Una persona puede tener mucha información, un buen saber; sin embargo, no tener competencia, vale decir, esa persona no tiene la capacidad de aplicar, en función de la realidad, las acciones y decisiones, los desafíos y expectativas de su encrucijada histórica. Esto quiere decir, se pierde en la praxis (económica, política, social, institucional). En el mundo de la sociedad digital, de la hegemonía de la tecno-oligarquía, de la tecnocracia y el tecnofeudalismo, el conocimiento per se no tiene sustancia.

Ha de haber un salto cualitativo: la destreza para priorizar en el amplio campo entre deseo y realidad, de achicar el camino en el abismo entre creencia y verdad. Tener información, analizar los hechos, desdibujar los conceptos que se anidan, hoy no bastan. Conocer y hacer encierran el desafío de la competencia y el talento. Hay personas que han leído mucho, tienen estudios universitarios, no obstante, no tienen competencias ni mucho menos talento.

La competencia y el talento pues, están mediados más allá del conocimiento, quedan trascendidos, desbrozados por la personalidad del sujeto interactuante, de su grado de integralidad, de su carácter y de su firmeza en función de su convicción. El talento asume la articulación entre el pensar, el decir y el hacer. Talento es comportamiento.

Competencia es saber hacer. El grado y nivel de aplicación de ese conocimiento. Es la habilidad para transformar la información a conocimiento y de este a la realidad.

El saber hacer es la clave distintiva, la marca diferenciadora entre conocimiento y competencia. El conocimiento nos permite saber sin poder avanzar y transformar. La competencia y el talento tienen que ver con la personalidad, que se convierte en un diletante, un exhibicionista de su “saber”, permitiendo que todo el mundo a su alrededor haga lo que quiera en función de sus intereses personales.

Talento significa coherencia, firmeza y no anida nunca un liderazgo laissez faire laissez passer. Se cimenta y acuna en el conocimiento y transformación de los problemas cardinales de su organización, de su país. Las personas con talento no usan los galimatías y el gatopardismo como los ejes principales de su poder posicional y decisional. Se adentra y transforma. No se subordinan a intereses espurios de su contemporaneidad.

Veamos un ejemplo histórico-político donde se pone de manifiesto la diferencia entre conocimiento y talento. El profesor Juan Bosch, el más ilustre y prolífico escritor y conocedor de la sociedad dominicana, con 52 libros publicados, innovador y altamente creativo, era por mucho con más conocimiento que el Dr. José Francisco Peña Gómez. Sin embargo, el líder popular más grande del siglo XX tuvo más talento para entender y aplicar que era posible sacar a Joaquín Balaguer del poder desde el 1974. Se cristalizó en el 1978 y con ello, una fase de transición.

Así como Simón Bolívar señaló que “El talento sin probidad es un azote”, diríamos que el conocimiento (saber) sin hacer es peor que no saber. La competencia, hoy en día, es cómo aplicar y transformar la realidad que urge cambiar, es como asumir la gerencia de dirigir priorizando los diferentes capitales de una organización, de un país, pues la gerencia es el arte de hacer que las cosas sucedan. Porque como decía Montesquieu “El hombre de talento es naturalmente inclinado a la crítica, porque ve más cosas que los otros hombres y las ve mejor”.

En medio de muchas adversidades que han ocurrido en el mundo y que nos han afectado y afectan a la sociedad dominicana, el país hoy tiene 5,236,178 empleos, tanto formales como informales. La informalidad laboral se encuentra en 54.1%. El desempleo abierto nunca antes en la historia había llegado a 5.6 y el ampliado un 8.8% o lo que hoy llamamos el SU3, la Subutilización de la fuerza laboral. La tasa de desocupación abierta es de: hombres 4.1, mujeres 7.6 y jóvenes 12 a 14. La tasa de desocupación ampliada es de: hombres 5.5, mujeres 13.5 y los jóvenes 18. El promedio general se encuentra entre 8.8 a 9.2

El 56.1% son hombres, correspondiente a la fuerza laboral ocupada. Hay más mujeres que hombres y están más preparadas en término del capital humano. Tenemos que destacar que el desempleo promedio en los hombres es de 7 y en las mujeres 11. Sin embargo, en la juventud es de 16. El porcentaje de jóvenes Ni- Ni o Sin – Sin ha bajado a 19.2, todavía por encima de la región que se encuentra en 16.6%.

¿Por qué los jóvenes dejan las escuelas, sobre todos los varones? Hay explicaciones sociológicas, psicológicas, económicas, entre ellas cabe destacar:
1) Somos en realidad una sociedad pobre y vulnerable si obviamos los indicadores de los organismos internacionales y nos adentramos a la realidad real. Más de un 30% de la población sufre de exiguos ingresos, generando en ellos limitaciones agudas en sus quehaceres cotidianos. Entre el 60 – 63% no termina el mes sin “coger fiao”.

2) El sistema educativo nuestro no responde a la nueva dinámica del mundo sociocultural. La educación nuestra es muy tradicional, no concita atracción, expectativa frente a unos jóvenes que manejan más la tecnología que los docentes. Se puede decir que existe, pues, una desconexión entre los discentes y los docentes en el proceso de enseñanza-aprendizaje.

3) En Dominicana hay más hombres que mujeres que desertan del aparato escolar institucional. Factores interactuantes en la realidad social, incluyendo la cultura “machista”, que trae consigo “la necesidad del hombre de tener dinero” para salir a “bailar y tomar ron”. Estamos entre los países líderes de la región en consumo de alcohol (cuarto lugar con 6.8), por ello, en gran medida, somos líder en muertes por accidentes de tránsito. El 20 de mayo llevábamos 865 muertos por accidentes.

4) Cerca de un 32 % de los jóvenes dejaron el bachillerato, computando 52,000 para el 2025.

5) La sociedad dominicana todavía no tiene un bachillerato técnico donde los jóvenes se hagan de un oficio y puedan alcanzar un trabajo de calidad. Cerca de un 60 – 63% de los empleos en nuestro país no son de calidad, según el Estudio del Ministerio de Economía de 2024.

El bachillerato solo es viable para seguir la universidad. De ahí que la inmensa mayoría de los jóvenes que logra empleos son informales, muy precarios y con cuasi nada de protección social. Nos encontramos en una verdadera necropolítica, en la orilla de una autofagia. ¿Cuáles son los países de la región con más fuga de cerebros o de talento o tasa de emigración calificada o índice de fuga de cerebros y vuelo humano?

Según Fund for Peace o The Global Economy para los años entre el 2007 y el 2024 son:
1) El Salvador (8.6%).
2) Haití (8%).
3) Nicaragua (7%).
4) Honduras (6.8%).
5) Rep. Dominicana (6.4%).

Los países con menos fugas de cerebros, de los 20 analizados en la región son:
1) Argentina (2.4%).
2) Costa Rica (2.7%).
3) Chile (3).
4) Uruguay (3.1%).
5) Brasil (3.2%).
6) Panamá (3.3%).

¿A qué se debe la fuga de cerebro o emigración calificada, vale decir, cuáles factores inciden para entender esta realidad? Entre los factores más esenciales o puntuales encontramos en la realidad económica, social, laboral, institucional y psicológica dominicana los siguientes:
1) La calidad del empleo en Dominicana y con ello los bajos salarios.
2) La percepción y expectativa de futuro.
3) La posibilidad de tener una casa, un carro, salud de calidad y mejor bienestar.
4) Seguir estudiando en una universidad rankeada en la jerarquía de las universidades de calidad en el mundo.
5) Globalización.
6) Calidad de la gerencia en República Dominicana y el modo del poder en las organizaciones.
7) Para la clase media y media alta los pagos de impuestos y los servicios públicos de tan poca calidad, unido al grado de corrupción y poca institucionalidad.

En otros países se puede señalar la inestabilidad política, la violencia, sobre todo, del crimen organizado exacerbado por el narcotráfico y, con ello, la alta inseguridad pública. En nuestra sociedad se ha calculado que alrededor de un 10-12 % de los emigrantes dominicanos son un reflejo de la emigración calificada, donde, al mismo tiempo, un alto componente de los que se van a estudiar se queda, entrando el perfil sociodemográfico estudiado.

El promedio mundial de fuga de cerebros se encuentra en: 4.98. En América Latina el promedio se encuentra en 5.8. Para el 2009 la fuga de talentos en nuestro país era de 8.5. Hoy es de 6.4%.

Existen varios instrumentos para medir la fuga de cerebro o tasa de talento: Fondo Monetario Internacional, The Global Economy y Fund for Peace. Se determina según el Fondo Monetario Internacional por el porcentaje /100. De cada 100 profesionales que cantidad se va o se queda por 100. Por otro lado, el Índice de Fuga de cerebros y vuelo humano se determina en una escala de 0 a 10, de acuerdo a la organización mundial Fund for Peace.

El desplazamiento de la fuga de talentos tiene un componente muy alto, sobre todo para los países latinoamericanos, desde la perspectiva económica (inversión en educación superior), desde la visión sociocultural, pues son personas calificadas que tendrían un impacto social, institucional, en los países como el nuestro con tan amplia desigualdad y con el grado de violencia y tasa de homicidios.

Tenemos que coadyuvar a una transformación del modelo económico para evitar la sangría de talento. Recordando, como decía Confucio “Saber lo que es correcto y no hacerlo es la peor cobardía”.

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